David Cortés Cabán
Arecibo, Puerto Rico
A todas las que fingieron convencerme
Todas las que amé
y me amaron
las que me dieron a beber en sus labios dorados
el zumo de sus sueños
y luego
las otras
la mujer maravilla
el agua profunda de sus ojos azules
el color de su sexo
Jane la de Tarzán
su electrizante olor a selva
sus pecaminosos ojos de felino
y Ruth la moabita
como una espiga inclinada
sobre los campos silenciosos de Booz
Todas las que fingieron convencerme
de que yo era el más fuerte
el menos vulnerable a sus irradiaciones
el más propicio para luchar contra el engaño
todas las que mordieron el anzuelo feroz de mis palabras
que sepan
que nunca fui Clark Kent.
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